2008: Después de casi un año, el río de la vida ha vuelto a llevar a la Fundación a Quetzal en Etiopía, esta vez ha ido la presidenta con dos colaboradores más. Allí han podido ver los resultados del “proyecto Mujer” (Mekele) y han podido conocer con más profundidad cuáles son las carencias más graves que los etíopes más pobres sufren día tras día.

Aproximadamente en Mekele hay 3.000 niños en la calle; estos niños no van a la escuela, duermen donde pueden, no tienen comida suficiente, ni reciben todo aquello que como personas merecemos y que desde el Primer Mundo no valoramos: comida, agua, escuela, casa, atención, afecto, salud… Viven de lo que encuentran en la calle. Además, muchos de ellos son huérfanos, debido al paso del SIDA y la guerra con Eritrea (aún en conflicto).

Los 3 colaboradores han tenido vivencias que transforman y experiencias que no olvidan:

– La Fundación ha visitado el “proyecto Mujer”, que continúa adelante gracias a la tarea que realizan las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl y a las aportaciones económicas de los colaboradores de la Fundación, que hacen que sus proyectos sean una realidad. Es muy necesario que el “proyecto Mujer” continúe transformando a la mujer, ya que es uno de los apoyos del cambio que África necesita. Educar es creer en la vida, es tener esperanza para el futuro, es sembrar con sabiduría para después recoger con paciencia.

– La asistencia sanitaria en Etiopía es muy precaria y los diagnósticos son incorrectos en algunos casos, por falta de medios. No hay suficientes hospitales ni centros donde no atender a los enfermos, ni suficientes profesionales sanitarios ni medicamentos, anestesia, esterilizantes… Los enfermos hacen cola en la calle sea de noche o de día para ser atendidos, y los pacientes que no tienen lugar en el hospital, utilizan como habitación los pasillos exteriores de entrada al hospital.

– Los colaboradores han conocido a misioneros que hace años que viven en Etiopía y dedican su vida a ayudar a los niños etíopes y a sus familias. Parece insignificante, pero conocer a personas así marca la vida. Uno de estos misioneros les explicaba que desde el Primer Mundo cuándo ayudamos al Tercer Mundo, sólo pensamos en proyectos y que realmente los proyectos son inútiles si no se cubren necesidades tanto básicas como recibir un plato de comida al día…. Si no hay niños, no puede haber proyectos…

– Han vivido en primera persona el ambiente que se respira en lugares donde las ayudas del Primer Mundo llegan, y los niños comen, van a la escuela, juegan y sonríen. Son niños que reciben atención y afecto y son felices con lo que tienen y con la vida que llevan, porque son niños que crecen con las necesidades básicas “cubiertas”. Pero desgraciadamente, no todo es así… También han ido a centros donde hay niños que tan sólo reciben un vaso de “papilla” y cuatro galletas energéticas diarias… Muchos de ellos no se lo acaban por llevar una pequeña ración a casa y no compartirla con otros miembros de la familia. Estos niños no reaccionan delante de un juguete o un globo inflado, no se han comido nunca una chocolatina, y al dalos un caramelo se lo ponen con el plástico en la boca… Estos niños no sonríen.

Volver de Etiopía y ver las diferencias que nos separan…. no es fácil. Buscas las emociones vividas allí, y el único consuelo que encuentras es ilusionarte y tener esperanza por el futuro de los etíopes. Viajes y experiencias así hacen coger fuerzas para continuar trabajando por los demás, por eso la Fundación intentará hacer el máximo para crear otro proyecto para Etiopía, destinada a cubrir las necesidades más básicas de los niños y las familias de allí.

Después de muchas experiencias que no pueden resumirse en un simple texto, sólo nos queda reflexionar sobre lo que tenemos y lo que no tenemos, sobre lo que no valoramos y tendríamos que valorar.

¡Sin vuestra ayuda, los proyectos que la Fundación Quetzal realiza y realizará no pueden ser una realidad! Necesitamos vuestra ayuda y os animamos a que colaboréis con nosotros…

2007: Después de ver el éxito de los proyectos de la Fundación Quetzal en Guatemala, la Fundación se planteó la posibilidad de abrirse hacia nuevos destinos, también muy gravemente afectados por la pobreza. Por eso, llenas de energía la presidenta de la Fundación Quetzal y una colaboradora, viajaron a Etiopía.

Viendo las necesidades y las realidades más crudas que tienen que vivir cada día los etíopes,  la Fundación Quetzal creó el “proyecto Mujer”, que llevan a cabo las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl en Mekele (en el Norte de Etiopía). Este proyecto va destinado a mujeres, viudas, abandonadas, violadas o en situaciones parecidas, que tienen que hacerse cargo de sus hijos ellas solas y no tienen recursos económicos para subsistir ni poder valerse por ellas mismas. En el “Proyecto Mujer” se enseña a estas mujeres a coser, tejer, cocinar y a hacer jabón; y todos los productos que ellas hacen se venden. El proyecto también ayuda a algunas mujeres a poner pequeños comercios a través de microcréditos y las ayuda a vender al por menor.